miércoles, 30 de diciembre de 2009

Las cosas buenas



Cuando era chica mis pedidos de regalos en Nochebuena se remitían a una sola línea:
Un perro
Cada 24 de diciembre por la noche miraba fijo al cielo esperando que mágicamente bajara mi esperado presente de la mano de Santa Claus. Cuando apesadumbrada entraba a la casa me encontraba con monstruosas muñecas de tamaño natural que más que agradarme me asustaban terriblemente o con juegos de té de porcelana diminutos que no me hacían ninguna gracia.
En la Navidad de mis 7 años decidí tomar el toro por las astas y conminé a Papá Noel, en una muy agresiva carta, que me fuera entregado un perrito a la brevedad o sencillamente destrozaría todos los regalos recibidos.
Lamentablemente mi carta no fue tenida en cuenta; recibí un muy coqueto vestido blanco y una muñeca que caminaba como una verdadera autómata, blonda y perfecta, ideal para cualquier pequeñita que jugara con algo así…No yo.
Recuerdo que guardé los obsequios en el placard y me acosté llorando. Decidí no esperar ni pedir nada más.
En ese entonces vivía con mis tíos, una pareja que me adoraba pero respetaba a rajatabla los deseos de mis padres con respecto a la educación que debía recibir.
Mi tío era el ser que más quería en el mundo, amante de los animales, maravilloso tutor que siempre tenía la palabra justa y el abrazo necesario para hacerme sentir menos sola y abandonada en este mundo.
Esa Navidad lo escuché discutir y dar un fuerte portazo. Los días subsiguientes, se limitó a acariciar mi cabeza revolviendo mi corto pelo rubio y de vez en cuando hacerme un guiño cómplice que no entendía pero que aceptaba a pesar de mi enojo con el mundo.
El 31 de diciembre a las 12, cuando todos brindaban salió a la calle y volvió rápidamente con una caja de cartón muy humilde que me entregó con total naturalidad ante la cara de desaprobación del resto de los mayores.

- Me dijo Papá Noel que se olvidó de dártelo el 24 y te lo trajo hoy


Dentro de la caja había un cachorro de pointer adorable que fue mi compañero de aventuras por años, el amigo que siempre quise y el ejemplo más concreto que las cosas buenas pasan, a veces no cuando las esperamos, pero pasan.
Ese día mi tío me enseñó que siempre hay que esperar lo mejor, que aunque algo no llegue cuando lo esperamos no significa que no va a venir.

Les deseo a todos que sepan esperar las cosas buenas, que sigan persiguiendo sus sueños y nunca los abandonen.
Feliz año


Para mi tío Dik ( el negro) que nunca se fue realmente porque sigue en mi corazón.

lunes, 14 de diciembre de 2009

La verdadera historia de Papá Noel


Hace algunos años mis hijos se preparaban para pasar sus primeras fiestas sin su papá, fallecido en un trágico accidente.
A pesar del enorme dolor de todos ante la pérdida de un ser querido, decidí que la Nochebuena no debía ser un momento de tristeza sino de alegría y celebración de la vida, verdadero espíritu de la Navidad después de todo.
Conseguí un traje de Papá Noel con su bolsa y convencí a un tío mío para que se disfrazara e hiciera el papel de Santa Claus poco después de medianoche.
Compré muchísimos regalos para todos y los envolví prolijamente en papeles brillantes con enormes moños, guardándolos aparatosamente en la bolsa del disfraz y escondiéndola en el placard de mi cuarto.
Llegó el 24 y comimos en familia hasta que un minuto después de brindar me llevé a mis hijos al balcón para darle tiempo a mi tío a cambiarse y tomar la bolsa llena de presentes.
Cinco minutos después de las 12 un sonoro Ho Ho Ho nos hizo ir del balcón al interior del departamento donde un tío de buen corazón sudaba copiosamente bajo el disfraz de paño con 37 grados de calor.
Distribuyó los obsequios, dejó la bolsa en el suelo y se fue por la puerta de calle rumbo al rellano de la escalera para cambiarse rápidamente y volver de forma disimulada a la reunión.
Mientras miraba a mis hijos abrir sus paquetes, automáticamente levanté la bolsa colorada con ribetes blancos que el tío / Papá Noel ficticio dejó olvidada en su corrida. Me sorprendió que parecía tener algo más adentro y metí la mano despreocupadamente en su interior.
Bien en el fondo, mis dedos tocaron algo completamente diferente.
Con enorme sorpresa me encontré con un ramo de margaritas envueltas en papel blanco, como las que cada Navidad el papá de mis hijos acostumbraba regalarme.
Me quedé parada mirando el ramillete, sin poder evitar que las lágrimas rodaran por mis mejillas.
Levanté la vista y miré a mi alrededor sin entender como habían llegado esas flores a la bolsa o quién conocía su significado para mi.
La respuesta a mis preguntas estaba en dos pares de ojos que me miraban fijamente al otro lado del cuarto con una sonrisa.
Sigilosamente, sorteando cajas abiertas, envoltorios y bolsas, mis hijos se acercaron y me dijeron:

- De parte de papá

Recién en ese momento percibí el verdadero significado y belleza de la Navidad.
No era simplemente hacer que todo estuviera en orden, comprar cosas, comer mucho y brindar.
Entendí que papá Noel no necesitaba ponerse traje colorado o andar en trineo para hacer sus regalos.
Comprendí que sencillamente el verdadero Santa Claus está dentro de nosotros mismos.

No hay navidades tristes, sólo personas que no saben entender el milagro de la vida.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Las 3 etapas del divorcio


Tengo un arreglo con Dios, yo no hago milagros y el no hace juicios…Claudio K, abogado recientemente divorciado



Los cuentos de hadas siempre nos hablan de lindísimas historias de amor que terminan con la famosa frase y vivieron felices para siempre...
En la vida real son muchos los casos donde el amor se termina, las parejas se separan y dejan atrás el hasta que la muerte los separe para pasar al me la vas a pagar.

Si hablamos de él...

El hombre cuando se separa pasa por distintas etapas con su ex, antes conocida como amorcito, bebita, corazón, bomboncito, mi flacuchi o en su defecto, mi gordita mimosa. Apenas la convivencia desaparece y el matrimonio se disuelve, legalmente o no, comienza una guerra muchas veces no declarada a viva voz pero que deja algunos cadáveres por el camino.

Para su antes adorable mujercita ahora él es
:

- Un verdadero h… de p… , proferido a viva voz ante quién quiera escucharla o padecerla. En general esta etapa o estadío no tiene tiempo fijo de duración. En algunos casos extremadamente patológicos puede durar lo que resta de la vida del pobre hombre que hace lo que puede ignorando a esta loca suelta ex caramelito o mujercita de mi vida.

- El bolas tristes de mi ex, cuando consigue un nuevo objeto de su afecto con quien logra retomar su estado de mujer de y pone en cierta cuota de olvido su pasado con el perdedor ese de tu padre ( dirigiéndose a sus hijos, obviamente, quienes serán carne de diván por muchos años, generando un nuevo impulso a la consulta terapéutica y a la carrera de Psicología en la universidad).Este estadío dura apróximadamente hasta que los hijos cumplen la mayoría de edad.

- Sencillamente él ( o el fulano ese o cómo era que se llamaba…), etapa si las hay de nihilismo total en la cual el ex marido sigue siendo el mismo h… de p… de siempre pero con el privilegio de la tregua que conlleva el que los hijos se hayan independizado y que no tenga forma de sacarle más plata aunque tenga los mejores abogados del país. Este estadío no tiene vencimiento conocido.

Si hablamos de ella...

En el caso de la mujer pasa por etapas muy similares con su ex, antes conocido como amorcito de mi vida, papuchi, bebé, cuchi cuchi, peladito mío u osito mimosón

Para su antes adorable maridito ahora ella es:


- Una verdadera yegua mal parida, gritado en cuanto bar recala para tomarse unas copas que le sueltan la lengua y le vacían los bolsillos. Esta etapa suele durar el tiempo que le queda de vida y muere con las palabras maldita desgraciada dichas en un susurro lleno de odio al cura o al médico según el caso.

- La loca de mi ex, cuando consigue una oreja atenta que le juega de escucha ( en general tremenda rubia platinada de cuerpo curvilíneo que le seca las lágrimas con un pañuelito de papel) y pone un manto de olvido sobre su reciente pasado marital sólo recordado delante de los hijos cuando no duda en referirse a su antes adorada esposa como la loca de tu madre. Este estadío suele durar hasta que consigue nueva pareja, es decir, relativamente pronto.

- Sencillamente ella (o cómo era que se llamaba esa mina…lo tengo en la punta de la lengua) etapa en la cual ella sigue siendo la yegua de siempre pero como él ya rehízo su vida, la borró de un plumazo y ni siquiera aporta para la manutención de los hijos porque…se olvidó. Esta etapa no tiene fecha de vencimiento conocida.


Evidentemente a muchos no les va bien comiendo perdices o compartiendo la frugalidad del pan y cebolla.

Los cuentos de hadas no tienen la posta...