
A pesar de vivir en un último piso y que el pasado miércoles fue un día sumamente frío y ventoso dejé abiertas las puertas que comunican con el balcón porque mi cachorrita está en pleno aprendizaje para su control de esfínteres.
Pasé la noche abrigada con 4 frazadas y amanecí entumecida con la sensación de haber pasado la noche en un iglú.
Apenas puse mi aterido pie en el piso al bajarme de la cama mi oído pareció escuchar unos sonidos extraños que provenían del living.
Me acerqué con cautela y observé si había alguna anormalidad.
Nada...
Cuando me retiraba muy tranquila pensando que mi imaginación me había jugado una mala pasada otra vez escuché ruidos, cómo un crac crac de roce contra madera y golpes contra la pared.
Confieso que me asusté, sobre todo cuando mi valiente maltesa salió corriendo a ocultarse bajo el colchón.
Desesperada, corrí a la cocina y abrí la puerta de servicio para llamar al portero quién bajó raudamente ante mi griterío.
Le conté y se dirigió muy resuelto hacia donde le indiqué había escuchado el crac crac.
Despúes de tocar y golpear repetidamente el taparollos me dijo
-No te preocupes Virginia, debe ser un murciélago o un ratón que se metió por tener todo abierto y se refugió en la casa por el frío. Esperá que ahora te bajo algo.
Si bien no esperaba verlo bajar con un rifle o con un equipo parecido al de los cazafantasmas, me asombró sobremanera cuando regresó con un Raid en aerosol.
Lo miré con cara de asombro.
- Y qué hago con esto?
- Echá de ésto por donde sentías los ruidos que lo que sea lo atontás un poco
- Tonta voy a quedar yo si soluciono esto así…
- No seas miedosa, me dijo y se fue muerto de risa
Tímidamente empecé a tirar el insecticida y los ruidos se volvieron más frenéticos.
Huí despavorida agarrando en mi corrida el teléfono inalámbrico y me metí en mi habitación.
Llamé a mi marido para contarle mi triste infortunio y comenzó a reírse mientras me decía:
- Con el familión que tenemos, uno más no hace diferencia…
Como mi notebook estaba en mi cuarto busqué por internet empresas de control de plagas, llamé a varias y pedí presupuesto sin poder aclararles mucho que era lo que tenía en la casa porque no lo había visto. En la última nuestro diálogo fue el siguiente:
- Qué ruido hacen, señora?
- Cómo un crac crac, pero no sé bien, no ví nada pero escuché algo (que tonta me sentí cuando dije esto)
- Y…Una desinfección le va a salir alrededor de 600 pesos, si hay que volver a ir una semana después calcule el mismo importe otra vez.
- Pero…Hay algo un poco más barato?
- Señora, somos profesionales
Profesionales del curro, pensé antes de colgar.
Me atrincheré un rato hasta que me dí cuenta que la solución no la iba a encontrar parada arriba de la cama con mi perra en upa.
Me dirigí resueltamente al living y empecé a los gritos:
- Te podés callar!
- Basta!
- Terminala!
Increíblemente, con mis gritos, los sonidos pararon…
El miedo se fue tan aceleradamente cómo había venido.
Y acá andamos, ensayando la convivencia.
El crac crac es un poquito molesto pero parece que le gustan los mismos programas de tele que yo así que nos estamos adaptando bien dadas las circunstancias.
Todavía no tengo muy claro qué animal es mi nuevo inquilino pero de acuerdo a mi estado de ánimo le digo Mickey o Batman.
Después de todo…da menos trabajo y gastos que el resto de los que viven conmigo y, sinceramente, uno se encariña con cada cosa…