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miércoles, 8 de julio de 2009

Gordita

Toda mi vida fui flaca, salvo en los embarazos que me di el gusto de comerme todo menos los muebles y engordé orondos 25 y 27 kilos en cada uno.
Toda mi vida fui flaca…hasta ahora.
Con los años descubrí que no solo coleccionamos recuerdos y anécdotas sino también arrugas, papada, celulitis y estrías.
En síntesis, lo que no se nos cae, se agranda y se deforma alcanzando mucha veces proporciones inesperadas.
Cuando no logro que me suba un pantalón talle 27, ni aunque me acueste en la cama y no respire durante dos minutos ejercitando la apnea,y cuando miro con un hilo de baba que me cae por la comisura del labio el vestidito negro que ya no me entra ni aunque me faje como una momia, me doy cuenta que más que entrar en la sabiduría de la edad estoy entrando en la obesidad de la sinrazón.
Entonces, mi lucha comienza donde mi nostalgia termina.
Barajo opciones:
- Mi naturaleza cansada descarta posibilidades como la gimnasia,tema sobre el que me explayé más que claramente en mi post la Kan - Sada (muy onda zen).
- Mi neurona funcional pone a un costado los métodos mágicos pregonados en canales de cable que aseguran bajar diez kilos con la ingesta de una pastillita mágica consumida por artistas hoy en decadencia que tuvieron sus 5 minutos de fama y que ya nadie recuerda como eran antes, cuando de verdad trabajaban en vez de hacer propagandas para países subdesarrollados.
- Consultar un iriólogo tampoco me convence ya que estos genios de la medicina homeopática te miran el ojo y te dan una pastilla que te hace pasar la mitad del día en el baño y la otra mitad expulsando incómodas flatulencias.
- Las dietas de nutricionistas me aburren y son lo más feo que puede haber. Que no me vengan a contar a mí su estado de felicidad al ingerir una sopita instantánea o una zanahoria cortada en rodajitas porque es poco creíble.
- Los centros de estética me divierten porque adulan un montón a sus clientes y son un masaje estimulante de ego pero a la larga no dan resultados que perduren en el tiempo.
- Comer menos y hacer una dieta equilibrada es razonable pero la voluntad no es una de mis virtudes principales estos días.
Por ahora tomo la decisión más lógica para este momento de mi vida:
El lunes empiezo...
Mientras tanto, me acepto como soy, una gordita asumida que disfruta intensamente las bondades de un delicioso Big Mac.