
Hace unos años tenía que hacerme un estudio médico de cierta complejidad que me generaba miedo por no estar bien interiorizada con el procedimiento.
Ante mis dudas con respecto al tema y mi terror manifiesto el especialista recomendó tomar un tranquilizante unas horas antes del estudio en cuestión. Me extendió una receta y muy feliz y campante fui a la farmacia más cercana y lo compré. El día programado para su realización llamé a mi amiga M para que me acompañara y por las dudas en vez de tomarme media pastillita me tomé dos para estar bien pero bien relajada.
Pasé con mi auto a buscarla y nos fuimos derechito para el Hospital donde me esperaba el médico y su equipo.
A las diez cuadras y a media hora de la ingesta algo comenzó a andar, como decirlo, diferente.
Todo se veía luminoso y alegre, bajé la ventanilla de mi auto y prodigué innumerables piropos a cuanto colectivero me tiro el bondi encima; los taxistas me parecían personajes maravillosos que cumplían una función casi pastoral al desplazar a las personas rumbo a sus trabajos o sus domicilios.
Con la radio a todo volumen no podía dejar de cantar a viva voz y hacer mover el auto al compás de la música creando casi casi la recreación perfecta de una loca de atar.
Mi amiga M me contemplaba con cara de terror y se agarraba como podía de los lugares más sólidos del auto, ya que me pareció lo más conveniente del mundo, conducir por la avenida Santa Fe a más de 80 km por hora, haciendo oleeeeeee cada vez que pasaba a otro auto o a un pobre transeúnte tratando de cruzar la calle.
- Pará pará pará loca que nos vamos a matar ( me gritó mi amiga M)
De un manotazo tomó el control, me tiró del pelo y en el medio de un ataque de risa estacioné de una manera ridícula.
No podía parar de reír, cada palabra que me decía M me parecía el chiste mejor contado, cada canción lo mismo, cada frase una sugerencia para provocar mi loco desenfreno.
- Qué tomaste? (preguntó M)
- Pepe pepepepé pepé pepepepé pepé (cantando)
- Qué tomaste? ( reiteró M con tono mucho más grave)
- Uns alplashhhh,no nonono, másmásmás…doshhh (atiné a decir en el medio de carcajadas incontenibles)
- Bajate ( me ordenó M con un empujón)
- Jajaja ta biennnnnnnnnnnnnn
Me hizo caminar y mientras caminaba me abracé a un árbol estirando el brazo como si sostuviera un paraguas e imitando una vieja película me puse a cantar singing in the rain…Aunque no llovía.
Recuerdo que la gente me miraba y que perdí de vista a M quién apareció de golpe con una botella de agua mineral en la mano ( que habría comprado en un quiosco cercano imagino ) y sin más me tiró todo el agua encima arruinando mi maravilloso alisado con planchita que me habían hecho el día anterior en la peluquería.
Ahí nomás me dio un cachetazo fuertísimo y me hizo subir al auto.
Si bien todavía me reía, los ojos se me cerraban con un cansancio inusual.
Me abracé al volante con sensación de caída libre sin paracaídas a la vista.
Debo haber estado así como media hora mientras M leía tranquilamente una revista y sonreía por lo bajo.
De pronto levanté mi cara y ví que era de noche.
- Qué pasó? ( le pregunté a M que estaba fumando un cigarrillo y escuchando música suave en la radio)
- Te dormiste. Debés ser la única persona en el mundo a la que los tranquilizantes le provocan ataques de risa y de locura ( me dijo tentándose)
- No fui al médico! ( miré mi celular pero parecía moverse aunque estaba quieto)
- Tenés flor de mareo Vir, ya saqué el número de tu celu, llamé y cancelé
- No le habrás contado al médico, no? ( pregunté sabiendo de antemano la respuesta aunque no queriendo oírla)
- Siiiiiiiiiiiiiiiiii, nos reímos como locos, es un tipo macanudo. Dice que entraste en el pequeño porcentaje de personas que presentan reacciones contrarias a las previstas al medicamento…Che, es casado? ( con carita de interés)
- Si ( me miré al espejo: mi cabeza era lo más parecido a un nido de caranchos)
Arranqué y me dirigí a casa de M donde la dejé; cuando se bajó me dijo:
- Vir, cuando arregles el nuevo turno con el médico…No me llames ( y se fue rumbo a la puerta de entrada de su edificio)
Me fui a casa con el rabo entre las piernas pensando los papelones hechos en el barrio, después de un rato y un té verde abrí mis emails en la PC.
Uno me llamó la atención de inmediato.
Era de M.
El título era Alplashhh que me hiciste mal y estaba dirigido a mi y a TODOS los contactos que tenía (una cantidad infernal )
Al abrirlo me encontré con dos fotos para el olvido ( tomadas con su celular, obvio, con muy poca definición ya que esto fue hace unos años y no salían tan perfectas como ahora) una agarrada al árbol, otra con toda el agua cayendo y chorreando por mi cabeza.
Debajo de ellas, una sóla línea
Mi amiga Vir que está loca pero igual la quiero…
Desde entonces...Ni aspirina tomo