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domingo, 17 de abril de 2011

S.O.S.



Estuvo raro toda la semana mostrando el franco deterioro de la edad.
Lo noté apagado y falto de vida.
Me preocupó, fundamentalmente, su constante pedido de agua así como su necesidad permanente de producir sonidos extraños que lucían como inquietantes llamados de atención.
El viernes, sin decir mucho, se descompuso.
Se negó a seguir adelante.
Como siempre sucede en estos casos, mi celular se negó a funcionar por falta de crédito y tuve que salir a los apurones a pedir auxilio a viva voz.
La ayuda llegó e intentaron reanimarlo... Pero no hubo caso.
Lo trasladaron con urgencia y lo revisaron por todos lados buscando volverlo a la vida mientras yo me debatía entre la bronca y una cada vez más creciente angustia que amenazaba desbordar mi pecho.
Lo subieron, lo bajaron, lo dieron vuelta y lo examinaron a fondo buscando la raíz del problema.
No hubo reacción.
Nada.
Ni un sonido.
Sigue en estado de coma prolongado en constante observación.
Lo extrañé todo el fin de semana, me hizo falta...
A pesar del franco deterioro de la edad y de nuestra relación, lo necesito y no estoy dispuesta a perderlo.
Mañana voy a tratar de buscar nuevos especialistas y algún diagnóstico.
No voy a permitir que me abandone ni voy a bajar los brazos.
Cueste lo que cueste.


Mi auto sigue siendo tan negro, tan viejo y tan gastado por la vida como siempre.
Pero es mi cachivache.
Mio.

Y lo sigo queriendo a pesar de sus achaques...

(Cualquier relación con el matrimonio sigue siendo pura coincidencia
)



Imagen Freepic.es

martes, 26 de octubre de 2010

Vir en papel


Hace poco menos de un año la revista de los blogs, Oblogo, en su número 25, publicó un relato de este blog, Gastronómicas, con el que tuve la suerte de estar entre los finalistas del Premio Oblogo - Hipotecario al mejor post del 2009 elegido por el público.



Este año...Oblogo vuelve y publica en su número 46 mi post Cachivache.



¡Gracias por poner mis palabras en papel Oblogo!

martes, 30 de junio de 2009

Cachivache

Mi auto es viejo, negro y golpeado por la vida (chocado por mi).
Últimamente no nos estamos entendiendo y nuestra relación se está deteriorando rápidamente.
Tiene achaques como los maridos viejos, la diferencia es que a mi auto en vez de operarlo de la próstata, de la cadera o de cataratas, hay que arreglarle el aire, la parte eléctrica y el motor.
Estas dos semanas que pasaron se ha tomado libertades que no puedo permitirle, como dejarme varada en el medio de una avenida a las 3 de la mañana sin razón aparente o pinchar una de las gomas traseras en el medio de la nada y descubrir que el auxilio ha sido sustraído vaya a saber cuándo, dónde y por quién.
Obviamente las cosas entre nosotros no están funcionando y creo que ha llegado el momento de tomar decisiones drásticas, como cambiarlo por otro modelo más nuevo que tenga todo lo que éste no tiene.
Tomada la decisión enfilo directo hasta una enorme y famosa concesionaria, de esas que entrás con tu chatarra por un lado y salís por otro con vehículo a estrenar.
En el camino empiezo a recordar a modo de homenaje todo lo que vivimos juntos:

- La lluvia torrencial que nos agarró una mañana en Avellaneda rumbo al trabajo y se quedaron todos los autos menos el mío que avanzó raudamente cual Moisés en el Mar Rojo.

- La vez que se le reventó el radiador y cuando nadie daba un peso por mi negrito se arrastró hasta un taller a seis cuadras donde lo arreglaron y me cobraron dos mangos viendo el lastimoso estado de ambos.

- El día que cargué 9 alumnitos para un evento de Construcción de Ciudadanía y fuimos como sardinas en lata cantando al son de la radio, apretados pero felices.

Cuando llego a la enorme y famosa concesionaria paro en la puerta y me doy cuenta que estoy llorando.

- Te pasa algo? (me dice uno de los vendedores que se acerca al ver mi lacrimógeno estado a través del parabrisas)
- Nada… ¿Te hago una pregunta?
- Claro
- Conocés un buen taller de VW por acá?
- Si, hay uno acá nomás, esperá que tengo una tarjeta adentro, decile que vas de parte nuestra…

Mientras espero me doy cuenta que no estoy preparada para esta separación, siento el familiar suave ronroneo del encendido y una sensación de calidez me embarga completamente.
Finalmente me doy cuenta...

Lo quiero con sus achaques.
(Cualquier relación con el matrimonio es pura coincidencia)