Mostrando entradas con la etiqueta Gastronomia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gastronomia. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de noviembre de 2009

Gastronómicas


Cada vez que mi marido me invita a comer afuera empiezan las discusiones.

En lo personal me gustan los lugares chiquitos, con mantelitos elegantes, música de fondo muy suave y velitas encendidas en el medio de la mesa.
Él prefiere lugares amplios y recomendados por amigos ( que realmente saben, creeme, confiá en mi, dejate llevar...), enormes bodegones oscuros, con televisores de plasma gigantes que transmiten partidos de deportes que no entiendo ni me interesa entender, donde todos hablan fuerte y no puedo escuchar ni el sonido de mis pensamientos y, fundamentalmente, no hay mantel.
Para colmo de males hay que esperar para conseguir lugar aunque uno llegue a las 7 de la tarde y encima entregan un maldito aparatito que empieza a vibrar como un condenado cuando designan el lugar donde uno se va a sentar.
En ese momento empieza el verdadero calvario; asientos duros como para hacer penitencia, empleados que caminan rápido por los pasillos sin ir a ninguna parte, menú acotado y pegajoso, porciones para alimentar a osos que pasaron el invierno en hibernación sazonadas como para el 7mo de caballería y un grupo de mozos de sonrisa petrificada y frente transpirada que lo único que les interesa es que les desocupemos los asientos rapidito así levantan más propinas por noche ( le pasan un trapito roñoso a la mesa y pasa el que sigue)
Todos parecen el ejemplo más específico de la eficiencia y actúan como corredores de Fórmula 1 que nunca paran en boxes.
Te hacen ordenar todo de una (yo que sé si voy a querer postre apenas me siento?) y hay que aferrarse con uñas y dientes al plato para que no lo retiren antes que uno termine de comer.

Ni hablar de variaciones

- Las costillitas pueden ser sin salsa?
- No, los platos son tal cual están en la carta (léase mugrosa hoja a color plastificada)

Mi malhumor crece a medida que los minutos corren y la pseudo noche romántica termina con un profundo silencio de mi parte que mi marido parece no notar ya que hace chistes, se come lo mío y lo de él y disfruta de todo como un marrano.
Lo peor de todo siempre viene cuando nos subimos al auto rumbo a casa y con sonrisa almibarada me dice:

- Comimos bárbaro bichi...Viste que tenía razón!

sábado, 30 de mayo de 2009

Gastronómicas IV (cocina de autor)

- Bichi, mi amigo Bolo me recomendó un lugar espectacular para ir a comer, vamos?
- Me tengo que cambiar o puedo ir así? (jeans, remera mangas largas y botitas)
- Estás bárbara así. Vamos.
Después de tomar Av. Libertador empecé a preocuparme, demás está decir que cuando pasamos Martínez ya estaba al borde del ataque de nervios.
- No será muy arreglado el lugar no?
- Nooo, nada que ver. Aparte, estás divina.
Llegamos. Lugar paquetísimo, Valet parking. Fanales con velas hasta el cordón de la vereda. Señorita paquetísima que nos pregunta si tenemos reserva a lo que mi marido muy suelto responde: somos amigos de Bolo .
- Pasen por favor, nos dice, con enorme sonrisa.
Nos sentamos en una mesa espectacular en un ambiente con tantas velas que por poco pregunto si había un velorio también.
Una troupe de camareros nos alcanza el menú, que tenía letra chiquita y comida en otros idiomas…
- No te preocupes Bichi, pedimos cualquier cosa, debe ser fantástico. Es cocina de autor…
- Ahhh, dale pedí lo que quieras, contesté algo preocupada por lo que íbamos a comer.
Mi marido muy suelto de cuerpo le pregunta al camarero principal:
- Qué nos recomendás?
La contestación fue algo así como:

fricasséconsalsadefruitsacompañadocongratincocotdesalsemaunier

- Perfecto, traenos eso para los dos.
Le pregunté a mi marido:
-Sabés lo que pediste?
- Ni idea Bichi pero si Bolo dice que se come bien lo que pidamos va a ser espectacular…
Mientras esperábamos charlamos, 5, 10,15, 20, 30 minutos…
Cuando estaba a punto de morirme de hambre lo llamo al camarero para preguntarle si faltaba mucho, me contestó:
- El chef está preparando los platos
- Me podrías traer algo de pan y manteca mientras, le pedí
Me miró como si le hubiera pedido un termidor en tetrabrick y me contestó:
- No servimos pan y manteca porque arruinaría el sabor de los platos que se preparan en nuestra cocina.
- Bueno…( tenía un día sumiso yo, sepan comprender)
1o minutos después llegan los platos, enormes y cuadrados (confieso que me ilusioné cuando los ví de lejos ) con UN PEDAZO DE OSOBUCO CON UNA SALSA TIPO MERMELADA CANALE DE CIRUELA CALIENTE Y DOS PAPITAS DEL TAMAÑO DE UN GARBANZO! Eso sí decorado lindísimo, con todos los bordes del plato con especias y en el medio…un perejil.
Feo no estaba, pero era, como decirlo…común y POQUITO.
Por supuesto no dejamos ni el perejil y cuando nos preguntaron si íbamos a comer postre contestamos rápidamente que no, que nos trajeran la cuenta.
Cuando la trajeron casi les tiro las velas por la cabeza…300 mangos por un plato de osobuco comprado seguro en supermercado Baratex y un cacho de perejil.
Pagamos con tarjeta y nos retiramos en silencio.
Rescatamos nuestro auto del valet parking (que se creía Meteoro por como manejó, frenó y estacionó) y tomamos Avenida del Libertador rumbo a casa.
Mi marido me preguntó tímidamente mientras manejaba…
- Bichi, te quedaste con hambre? Hay un Mc Donald´s en la otra cuadra…
- SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII. Vamos
Nos comimos dos suculentas hamburguesas con papas y coca cola por 44 pesos que de cocina de autor no tenían nada pero que estaban riquísimas.
Cuando nos subimos al auto le dije a mi marido:
- Amorcito…Decile a Bolo que la cocina de autor se la recomiende a su abuelita, que preferimos el anonimato del fast food, si?
- Sí mi amor.
300 pesos por hueso con perejil…Que lo parió!

jueves, 2 de abril de 2009

Gastronómicas III (zona norte)

Retomando...

Se acerca moza paqueta venida a menos con una hojita plastificada que pretendía ser un menú
-Ayyy disculpa que te traje uno solo, no nos quedan más…Van a comer? (no, si vinimos a cagarnos de calor, tarada, no paro de pensar)
Miro el menú y…ensaladas y sandwichs de cafetería común y silvestre pero escrito más bonito y carísimo!!!
-¿Tenés Pepsie max?, pregunto, inocente
-Ayyy no, trabajamos línea coca
-Perfecto, traeme 1 coca zero
-Ayyy no, no nos queda
-Agua mineral tenés?
_Si, claro
-Traeme una con gas
-Ayyy, no nos queda…
-OK,(levantando presión) ¿qué tenés?
-Sin gas
-Traeme
Mientras tanto…ni una palabra entre mi marido y yo. Tonto no es
Aparece la moza
-NO nos queda con gas
-Me habías dicho, traeme sin gas
-Ay, disculpa, no sé donde tengo la cabeza…(Yo tampoco sé donde la tenés)
Mientras tanto, se sientan en la mesa de al lado pareja de mediana edad y se ponen a conversar con quien presumo es la dueña del establecimiento.
Dueña -¿Cómo estás? ¿Te operaste de la vista con Z…? Se te ve re re bien, a mi marido le salvó la vida…ayyy si yo te contara cuanto sufrimiento…que la pasamos, la pasamos…(Todo muy rápido y con cara de impostado dolor)
Señor zona norte -No sabía. ¿Qué tenía tu marido?
Dueña -Ojos celestes (Con firmeza)
Señor zona norte -No, que tenía en la vista te pregunto…
Dueña -Ojos celestes, viste que los ojos claros son un problema…(cara de complicidad y sabiduría infinita)
Señor zona norte-¿Pero tenía cataratas o glaucoma? porque para operarse…
Dueña -Y si, viste como es el tema de los ojos celestes…¿Qué van a comer chicos? Les mando a alguien que los atienda. Ah, operate, dale, vas a quedar divino!!! O me dijiste que ya te operaste, no ?…ayyy no sé donde tengo la cabeza!!! (¿La estupidez…será contagiosa? Comienzo a preocuparme)
Al mismo tiempo aparece cincuentón en bicicleta todo chivado que se detiene junto a la misma pareja y saluda efusivamente.
Señor chivado -¿Cómo te va??? ¿Qué tal la familia??? Sabés que me mudé, ando por acá nomás en un barrio cerrado con flor de vista, se ve re bien la capilla esa re linda con las campanas que hacen ruido, viste?
Señor zona norte -La catedral querrás decir…
Señor chivado -Si, claro, la capilla catedral, esa, está bárbara, puro verde, yo me mudé acá por el puro verde, se descansa bien, te torrás todo, es otra vida…que gusto verte…me voy a seguir transpirando
Abrazo. Se va
La mujer le pregunta a su pareja
-¿Quién era?
-Ni idea, contesta
Se acerca mi moza con la bebida.
-Limonada me habías pedido no?
Miré alrededor para ver si era objeto de una joda de alguna cámara sorpresa pero no ví nada.
Lo miro a mi marido, le sonrío y le digo:
-Mundo bizarro, no?
Se ríe y me dice:
-Vamos, busquemos un lugar con aire acondicionado y Wi-Fi
Al llegar a la esquina escuchamos levantar la voz al señor que estaba sentado al lado nuestro:
ESE HIJO DE PUTA DE LA BICI ME ROBO LA BILLETERA!!!
Mi marido me dice:
- ¿Viste que a pesar de todo lo que protestas y el calor te llevo a lugares divertidos?
- Estás re re perdonado amorcito ( imitando tonito moza paqueta)

La verdad…nada más lindo que la boludez ajena.

martes, 31 de marzo de 2009

Gastronómicas II ( zona norte )

-Bichi, vamos a comer a San Isidro?
-Hace mucho calor!!!!!!!!!(ODIO EL CALOR)
-Vamos a un lugar fresquito… Si querés, claro… Porque sé que a veces te pone mal comer afuera…
(Silencio de mi parte)
-Aprovechamos y dejamos a dos de los chicos en el puerto de olivos (navegan) y llevamos a los otros a hacer windsurf a Perú Beach así comemos los dos solitos…
-Comer afuera me encanta, lo que no me banco son los lugares que elegís.
-Vamos a un lugar bárbaro, con aire acondicionado y llevate la laptop así te entretenés y seguís escribiendo.
- Bueno, dale
Relato lo más sintéticamente posible el padecimiento sufrido
1- 37 grados, aire acondicionado del auto roto ( 20 minutos de viaje)
2- Parada en Olivos para que los chicos coman una pavadita, dejándome adentro del auto( bichi, esperame acá, ya vengo) al sol ( 8 minutos)
3- Parada obligada en Perú Beach y espera a que confirmen horario de la clase de Wind Surf , dentro del auto, al sol (5 minutos)
4- Estacionamiento ( al sol, obvio)
5- Caminata hasta el fantástico lugar (3 minutos)
6- Llegada
Horror!!!!!!
Cafetería sin aire acondicionado
Wi-Fi inexistente
Ante mi mirada de furia…nada
-Vení que esta relindo afuera, nos sentamos acá abajo del arbolito. Decime la verdad… ¿No te encanta el verano?
Lancé cuchillos imaginarios con mi mirada y me senté aferrando fuertemente la laptop como si fuera el último chaleco salvavidas del Titanic.
Continuará...