
Siempre pensé que el éxito tenía que ver con fama, plata y honores.
Cuando me enteré que Cuidado al cruzar! iba a estar en la AM 750 les mandé un mensaje de texto a mis hijos contándoles la noticia. Al llegar a casa los encontré con un ramito de jazmines y una enorme alegría en sus rostros. Seleccionamos los textos juntos y se ofrecieron a acompañarme el día de la grabación.
Ayer, antes de salir al aire, mi hija trataba por todos los medios de encontrar la mejor recepción del programa y la manera de grabarlo en High Definition ya que tenía un compromiso y no iba a poder escucharlo conmigo.
Mi hijo, ayudaba a mi tía a encontrar el dial en una vieja radio mientras él la sintonizaba en una PC, nueve pisos más abajo (vivimos en el mismo edificio).
Minutos después de terminado el programa, mi hijo tocó a mi puerta.
Me encontré con una sonrisa inmensa y una mirada cargada de emoción.
Le pregunté:
- ¿Qué te pareció?
- Me gustó. Sobre todo el de Papá Noel, me acordé de casi todo lo de ese día mientras lo escuchaba... No lo había leído, hace mucho que no leo el blog...
- Gracias por escucharlo Emi...
- No, nada que ver... Estuvo muy bueno. Me encantó.
Mi marido, que escuchaba la conversación, le preguntó:
- ¿Orgulloso de tu madre?
- ¿Por el programa? No, eso es algo bueno... Pero no. Estoy orgulloso de otras cosas. De ella. Por lo que siempre hizo. Porque es mi mamá.
En ese instante entendí que el éxito no tiene ni tuvo nada que ver con lo que yo creía.Tiene que ver con pequeñas grandes cosas que no hay que pasar por alto.
Tiene que ver con los afectos